domingo, 2 de octubre de 2011


La mejor arma que podemos usar para combatir el comunismo es su propia historia, está llena de odio, sangre y terror, es por eso que no permiten gobiernos como el de Castro, Chavez y comparsa que el pueblo tenga acceso libre a la in- formación, es por eso que controlan desde el comienzo y a la fuerza cualquier tipo de disidencia, esgrimiendo la protección de las masas oprimidas y engañadas por gobiernos anteriores, asumen ellos el papel de padre protector, despojando a sus ciudadanos de cuanto derecho pueda existir, así crean organizaciones para reprimir y fiscalizar los movimientos de cada persona, como el G2 en Cuba , los Circulos bolibarianos en Venezuela o la Cheka en Rusia, cuya principal tarea era suprimir y liquidar todo intento o acto contrarevolucionario de sabotaje, viniera de donde viniera, llevar a todos los saboteadores ante un tribunal revolucionario que realizaria una investigación preliminar solo si esta resultaba indispensable, otorgaba atención especial esta organización a los asuntos de prensa.
No siendo publicado ningun decreto que anunciara su creación o que definiera sus competencias actuaría desde el momento de su creación sin la menor base legal, sería el terror revolucionario de masas el que dictaría el camino de la Cheka rusa, para la que se reclutaba hombres decididos, gente resuelta, que sepa que no hay nada más eficaz que una bala para hacer callar a alguien, alentada por los consejos y el beneplacito de Trotsky, fiel admirador de la revolución francesa y de la guillotina como instrumento que segun él tenía como ventaja reconocida la de recortar en el hombre una cabeza, y el apoyo irrestricto de Lenin, quien estimulaba y promovía el terror y los asesinatos como método para implantar el comunismo, según él, si las masas no se levantan espontaneamente ellos, los comunistas no llegarían a nada," A menos que apliquemos el terror a los especuladores, una bala en la cabeza en el momento, no llegaremos a nada".
Es la esencia de este sistema la que lo condena, desde su génesis hasta nuestros días cuenta con más de cien millones de muertos, estimulan el odio entre las personas apelando a lo más primitivo del ser humano para conseguir desmontar el orden natural de la sociedad, asesinan a mansalva, sin piedad. Los bolcheviques estimularon en las masas desde su llegada al poder lo que pudiera considerarse como desquite social legitimando moralmente la delación, el terror y una gerra civil justa, así lo consideraba Lenin. El himno de la clase obrera será un canto de odio y de venganza.

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