martes, 31 de mayo de 2011

Democracia "a la cubana".

Escribir o hablar sobre Cuba es redundar, ser reitreativo, Cuba y su tragicomedia es tema recurrente, doloroso, pero amado, por aquellos que sentimos, conocemos y anhelamos una vida el libertad. Somos o pertenecemos a una raza en peligro de extinción, cargamos sobre nuestras espaldas el dolor y la verguenza de tener un gobernante longevo, asesino y manipulador, que ha contaminado con su ideología perversa todo un continente, desestabilizando países y derrumbando gobiernos, aprovechando cualquier resquicio democratico para lograr sus malsanos propósitos, sin embargo no renunciamos a la lucha, al combate diario para poner al descubierto la falacia comunista que se ha impuesto en nuestro país.

Pues bien, resulta que a nosotros, los vilipendiados, los mafiosos e intransigentes a quienes se nos califica a diario de retrógados, los que no hemos comulgado con el régimen pretenden darnos lecciones de democracia, quieren que compartamos, entendamos, perdonemos y aceptemos, que como se dice en buen cubano nos pasen gato por liebre. Quiren que creamos que en Cuba algo está cambiando, que compartamos con quienes llevan cincuenta y dos años dueños del país sin ceder un ápice en su postura totalitaria, asesinando a mansalva y haciendo del destierro la ùnica opción de vida, que entendamos que han tenido sus razones para hacerlo y estan rectificando, que perdonemos sus errores y aceptemos que nos invadan con su propaganda engañosa, sus quinta columnas y monaguillos ilustres, su intercambio cultural de una sola vía y su historia tergiversada, quieren en fin que practiquemos "democracia a la cubana", todo desde aquí por supuesto . No hablan de ir a Cuba, ni de exigirle al gobierno cubano el espacio que nos niegan, no hablan de compartir, comprender, perdonarnar y aceptarnos a nosotros. O sea que más bien estaríamos hablando de "democracia comunista", y como todos sabemos que en el comunismo no se practica la democracia pues que vallan a echar pulgas a otro lado, a otro perro con ese hueso, nosotros seguiremos ostentando con orgullo el mote que se nos ha endilgado.

Es por eso el redundar, el hablar de Cuba y su dolor, porque, hasta el momento en que podamos nosotros expresar lo que queramos sin presión o prejuicio, hasta el momento en que Fidel Castro y su pandilla dejen de ser los amos y señores y den paso a una Cuba libre y democratica, hasta el día en que sean juzgados y paguen por sus crímenes quienes hayan participado en este martirio, hasta ese día estaremos siendo redundantes, recurrentes e insistentes, y por sobre todo, intransigentes.

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