jueves, 8 de julio de 2010

GUERRA POR EL TIEMPO.

Eso es lo que hace la dictadura Castro comunista que existe en Cuba, guerrear por el tiempo, en el 59 no les hacía falta, comenzaba el engaño, se regodeaban en el triunfo a sus anchas, pero el tiempo pasó y el invierno llegó, el mismo pueblo que los recibió con ansias y sueños por cumplir es el que hoy desea con toda el alma que dejen el poder, que no se convierta el sistema en algo hereditario como a todas luces parece, ese pueblo que primero aplaudió promesas y desmanes en aras de un futuro mejor es el que hoy cansado, reprimido, temeroso y hastiado hace muchos años que agoniza, pero no reacciona, abatido y torpe contempla el tiempo pasar con la vista puesta allende los mares, teniendo como único objetivo abandonar la Isla, esa Isla que cada día que pasa retrocede más en el tiempo y se hunde en el abismo sin fin de la desesperanza.

Más al gobierno le importa poco, su única aspiración a ultranza es mantener el poder, ese que le permite controlar vida y obra de más de once millones de personas, ese que le da licencia para matar de hambre y miedo, el mismo que otorga dádiva y prebenda a quien le sirve, el que corrompe almas para que traicionen el dolor de tantos, ese mismo poder que confiado en el terror que siembra ahoga a diario las voces de quienes sienten rabia y vergüenza por tanta ignominia.

Ese poder envilecido y corrupto que se ha visto en aprieto en muchas ocasiones y ha tenido que, aparentemente, aflojar la mano. Ese poder que siempre que necesita encuentra una mano amiga que le sostenga y alce de nuevo para seguir guerreando por el tiempo. Ese poder diabólico que es capaz de usar en su favor a sus propios enemigos, son maestros en esas artes ocultas y grotescas, es el que hoy nuevamente haciendo gala de su habitual cinismo se apresta a liberar a quienes nunca tenían que haber ido a prisión, no han cometido delito alguno, solo estar en contra de quien los oprime, y eso en Cuba es delito grave, pero tienen que liberarlos, porque en su eterna batalla por el tiempo es lo que les conviene hacer ahora, para acallar voces de madres y esposas sufridas, para enseñar al mundo que hoy los tiene en la mira que no son tan malos, que están dispuestos a ceder, a ese mundo crédulo e ignorante que como fila de ovejos irán uno tras otro a los medios a dar vítores a la tiranía, que después de todo no es tan mala como la pintan.

Así, supuestamente han abierto un diálogo con La Iglesia Católica Cubana que es el que permitirá que esas excarcelaciones sean hechas, esa misma Iglesia que se ha plegado al poder durante más de medio siglo, ignorando el sufrir del pueblo, y sus representantes ávidos de ser tomados en cuenta, aunque solo sea para ser usados como portavoces, porque ese ha sido el triste papel de la Iglesia en esta ocasión, prestos a servir a sus amos han hecho de lleva y trae, porque diálogo no hubo ni habrá. El poder en Cuba no se negocia ni se negociará nunca, está y permanecerá excluido de cualquier agenda negociadora que se pretenda llevar, sea desde dentro o desde fuera del país, el que hable otra cosa sirve únicamente a los intereses de la cúpula gobernante o es un estúpido de atar.

El diálogo real debiera tenerlo el gobierno con su pueblo hambreado, con los que se le oponen abierta y valientemente, con los que exponen o entregan su vida, como lo hizo Orlando Zapata Tamayo, quien es en realidad el artífice de esta obra, él, que con su sacrificio abonó el camino regándolo con su sangre, él que es un verdadero hijo de pueblo, un hombre humilde, perteneciente a esa clase para la que supuestamente se hizo una revolución hace cincuenta y un años, él, que dejó una madre muerta en vida a la que el gobierno cubano reprime y acorrala a diario, una madre cubana que entregó a la causa de la libertad lo más valioso que tenía, su hijo. Con estas personas es que debiera el gobierno sentarse a dialogar, no con los que hacen oposición desde un balance recibiendo órdenes por teléfono, o con los que viven del dolor de todo un pueblo, esos son traidores, vende patria, y como tal deberán ser tratados en el futuro , ese futuro que a pesar de todo y de todos llegará, porque el tiempo sigue pasando, el descontento irá en aumento, la represión seguirá existiendo, porque el tiempo por el que tanto lucha la dictadura está terminando, porque todo principio tiene un fin, y esa batalla contra el tiempo la tienen perdida. Porque, por cada uno de esos hombres que hoy sale de la cárcel para correr casi todos la más triste de las suertes, el destierro como opción, hay muchos que hoy trabajan en aras de la libertad y la democracia en Cuba, dispuestos a seguir el camino que otros han labrado, hasta que el momento llegue en que ya no se pueda más exportar el descontento y como volcán enfurecido aplaste con su lava ardiente a quienes subyugan hoy la patria. Ese tiempo también llegará.

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